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LAS LÁGRIMAS DEL ALMA

Esbozo sobre el lado oscuro de la amistad.

Mario E. Saiz

 Presidente de la Sociedad Uruguaya de Psicología Analítica (SUPA).

Psiquiatra,Analista junguiano que tiende puentes entre los avances de la neurociencia

y la visión de C. G. Jung sobre la psique, los arquetipos, la psicopatología. 

 

 

-¿Quién es el que pasa por aquí tan tarde?

 ¡Un camino vacío no es un bulevar!

-Es un amigo de viejos tiempos

 viajero solo y sin equipaje

                                       RENE GUY CADOU, La amistad.

 

 

“El recuerdo de los amigos que he perdido siempre me resulta agradable y dulce, porque los he tenido sabiendo bien que había de perderlos, y los he perdido como si los tuviese aún”.

               SÉNECA, Sobre la amistad, la vida y la muerte[1]

                                                          


 

 

En tiempos de desamor, en tiempos de incertidumbre y de sufrimiento es preciso forjar nuevas cartografías, gestar modos diferentes de pensar y de habitar la experiencia, y por tanto, de reencontrarse con la experiencia misma del alma.

Jung en el Libro Rojo[2] nos introduce precisamente en este camino, su experiencia comienza con un llamado a su propia alma. Este llamado es el anuncio de un retorno, de una vuelta al origen, a su fundamento. Ello es posible en tanto reconoce que además del espíritu de nuestro tiempo que solo quiere oír sobre la utilidad y el valor, existe un espíritu de la profundidad, que sirve de guía a los asuntos del alma.

El espíritu de la profundidad me obligó a hablarle a mi alma, a llamarla como un ser viviente y existente en sí mismo. La profundidad me enseñó la otra verdad: reunió en mí el sentido y el contrasentido. Esta reunión, esta fusión tiene su expresión en diferentes emergencias de lo psíquico, una de ellas, bella y profunda, viene  expresada en el lenguaje de  Jung, de la siguiente manera:

El amor, el alma y Dios son bellos y terribles.[3]

 

En la época clásica, - nos dice Jung - cuando las cosas se entendían adecuadamente, Eros era considerado un dios cuya divinidad trascendía nuestros límites humanos y que, por consiguiente no podía ni ser comprendido ni ser representado en modo alguno. Podría aventurarme en una aproximación a este daimon, cuya área de acción se extiende desde los espacios infinitos del cielo hasta los oscuros abismos del infierno; pero vacilo ante la tarea de tener que encontrar un lenguaje que pueda expresar adecuadamente las incalculables paradojas del amor. Una de ellas, que nos ocupa en este VI Congreso Latinoamericano,  es la de la amistad.

Eros es un kosmogónos, creador y padre-madre, de toda consciencia superior (…) Nosotros somos, en el sentido más profundo, las víctimas y los instrumentos del “amor” cosmogónico (...). “El hombre se encuentra a su merced. Puede asentir o rebelarse contra él, pero es siempre su presa y su prisionero. Depende de él y se fundamenta en él. (Jung, 1964)[4]

 

 

Eros

 

En la mitología griega, Eros es el más antiguo de los dioses, un dios primigenio, creador de la vida en el cosmos. En otros relatos Eros es presentado como el más joven de los dioses. Sea el más viejo o el más joven es un dios muy especial, es el dios del amor, encarna la fuerza imperante que brota y se despliega en el poder y en el afecto que nos vincula a los otros, a uno mismo, y al mundo en su totalidad. Desde la sexualidad hasta la amistad, desde el amor a la ciencia hasta la pasión por la poesía,  desde el amor que se tienen los hombres y las mujeres entre ellos, hasta la pasión por las matemáticas y la música, o al amor por el sol y las rosas. El amor no cesa.

En definitiva es Eros quien hace a los dioses – los arquetipos – amantes, creativos y comprometidos. Sólo sentimos a los dioses cuando se combinan con Eros, es en ese encuentro cuando sentimos su movimiento, cuando ellos se convierten en creativos, íntimos y estimulantes.[5]

Cómo es un arquetipo experimentado depende de la presencia o ausencia de Eros, imaginemos el arquetipo de la Gran Madre sin Eros, o el arquetipo del héroe ausente de Eros, o nuestra amistad carente de eros. La presencia o ausencia de esta relación es un factor determinante para el carácter y destino de la amistad.

Cuando se habla de Eros generalmente lo percibimos como aquel que nos conecta con el medio ambiente y con nuestras amistades, o como el poder que une, por ejemplo al esposo con la esposa, a padres con hijos, etc. Pero no tenemos que confundir Eros con sentimiento. Todos conocemos a alguien en que si bien prevalece el tipo sentimiento no tiene un Eros desarrollado ni maduro.[6] 

Eros es también una energía, un poder, que aglutina y afecta la conexión entre los elementos de nuestra psique, entre nuestros complejos. Así como los dioses se unen y se conectan por Eros, así también los arquetipos de la psique individual. Eros es quien logra la relación entre las fuerzas psíquicas. (Guggenbuhl, 2009)[7]

Nuestra exploración busca comprender ¿cómo se despliega la amistad en la evolución de lo humano, a partir del eros cosmogónico?  Nuestra mirada quiere, por un momento, detenerse en el tiempo y reunir la amistad de cuatro mil años en un narrativo instante cósmico. ¿Será esto posible?

La humanización de Eros comienza con la emergencia arquetípica de esta fuerza imperante que brota, que emerge expandiendo la vida y posibilitando la individuación.

Su presencia la reconocemos, tanto en la biología del apego como nos muestra la psiconeurociencia, como en el arte prehistórico de las pinturas de la Caverna de Lascaux o en el poema de la Epopeya de Gilgamesh, que nos vienen a iluminar, desde los albores de la humanidad, la dimensión sombría y oculta del Eros y del poder[8].

El alma como una metáfora de la psique fecundada por el poder de Eros, contiene en su unidad originaria, al amor y al poder como una sola energía, expresión del poder vinculante del amor cosmogónico. 

La diferenciación de esta unidad primordial, de esta integridad originaria del alma, nos llevará  a las distintas modalidades de intensidad y cualidad del amor humano, que los griegos han descripto como Eros, Philia, y Agape.

La escisión entre Eros y poder estará en el origen del pathos, y tendrá su máxima expresión, cuando la carencia de Eros posibilite la emergencia de un poder disociado del amor.

Por el contrario, cuando la alteridad (Byington)[9] se instaura en la dinámica de Eros es posible las relaciones entre las fuerzas psíquicas de amistad y enemistad, sin que generen en nosotros miedo a ser rechazados, o  temor a causar conflictos que terminan en nuestra huída. La amistad surge del despliegue de Eros como fuerza vinculante, la enemistad resulta del re-pliegue de Eros, de su carencia, de su ausencia de relación amorosa.

 

La amistad nos inicia en la integridad de la dialéctica del poder de eros y del eros del poder. La  enemistad, por el contrario, se caracteriza por la escisión entre eros y poder. Donde reina el amor no existe voluntad de poder - nos dice Jung - y donde el poder tiene la primacía, ahí falta el amor. Uno es la sombra del otro”. [10]

En nuestra exploración solo tenemos tiempo para tres tiempos, el del inicio, tiempo de la experiencia de la amistad, con el poema de Gilgamesh. Luego, un tiempo intermedio, dos mil años después,  tiempo de re-flexión filosófica sobre la amistad, con Platón, Cicerón y Séneca. Finalmente, el tiempo actual, dos mil años más tarde,  tiempo del misterio de la amistad con  Borges, pero también con otros, como G. Apollinarie en Bestiario, o W. Whitman en Hojas de Hierba.

 

Tiempo  de Experiencia

 

La amistad viene al mundo con el nacimiento de lo humano, y ello se expresa arquetípicamente en el alma del mundo, como lo testimonia una epopeya de más de cuatro mil años como es la epopeya de Gilgamesh.[11] Poema mesopotámico, que narra la amistad entre Gilgamesh, rey de Uruk y Enkidú, salido de la estepa. Los distintos comienzan como enemigos (en un combate cuerpo a cuerpo) y luego devienen amigos e inician un viaje iniciático que terminará con la muerte de Enkidú y el desgarrador lamento de Gilgamesh por la muerte de su amigo.

 

 

 

Gilgamesh

 

Enkidú y Gilgamesh son figuras paradigmáticas de lo humano.  Enkidú expresa el paso de la naturaleza a la cultura, es la encarnación de lo instintivo que se humaniza por los ritos del amor cuando es iniciado por Shamhat, la prostituta sagrada, que lo  introduce en el mundo del erotismo y lo hace abandonar la estepa, iniciándolo en los rudimentos de  la vida civilizada.

Gilgamesh, a su vez, es un rey tiránico y en ese sentido deshumanizado, que inicia un proceso de humanización precisamente por el Eros de la amistad con Enkidú. El amor, el Eros es revelado en la experiencia de la amistad, es la iniciación en la Philia, el amor fraternal.

La muerte de Enkidú le hace experimentar por primera vez a Gilgamesh el dolor por la pérdida, así como también la constatación de que la muerte también lo alcanzaría.

Gilgamesh deberá sufrir la muerte de su amigo para tomar conciencia de su condición humana, y sufrir el fracaso de lograr, por un lado, regresar de la cultura al estado de la naturaleza, a un estado animal al cual es imposible retornar, y por otro lado, tendrá también que sufrir el fracaso en no poder lograr la inmortalidad.

 

 

Enkidú y Gilgamesh

 

 Gilgamesh llega al fin de este proceso, sólo cuando vuelve a Uruk resignado y asumiendo su condición humana. Asumiendo que de la enemistad surgió la amistad, para que luego, la muerte separe amistad y amigo. Su sufrimiento nos trae la conexión con el diálogo que Herman Hesse plantea entre Narciso y Goldmundo cuando le dice: Nuestra amistad ha sido muy ventajosa; tenía un objetivo y lo ha alcanzado: te despertó.

 

Tiempo  de Re-flexión

 

Platón

 

 

Transcurrido más de dos mil  años, en un filósofo como Platón (427-347 a. C.) nos muestra en el Banquete tres formas humanas en que el amor cosmogónico se expresa: Eros, como amor erótico, Philia, o amor fraternal que incluye la amistad y el afecto, y Agapé como el amor incondicionado.

En los albores de nuestra era, el escritor romano Marco Tulio Cicerón escribe en el año 44 a.C. (siglo I a.C.) Laelivs De Amicitia , Lelio o De la Amistad, obra en la trasciende el concepto romano tradicional de amistad, que se ejercía a partir de una serie de lazos motivados por el favoritismo político. Cicerón se pregunta: ¿Hasta qué grado debe avanzar el amor en la amistad?  Define y establece los fundamentos éticos de este sentimiento que une a los hombres.

 

 

Cicerón

 

 

Lo primero de todo es la fides, recordando a la diosa romana Fides[12], diosa de la confianza  que  personifica el respeto a la palabra dada, la  fidelidad al compromiso, la honradez, la rectitud moral, la conciencia misma del individuo. Y junto al fides está la constancia, que es la firmeza en buscar la virtud. Si la virtud ha sido la conciliadora de la amistad, es difícil que la amistad permanezca, si te has apartado de la virtud, por lo cual dice: sanciónese esta ley en la amistad, “que ni roguemos cosas vergonzosas ni rogados las hagamos”[13].

 

 

Fides

 

La dimensión ética que Cicerón integra a la amistad nos aparta del espíritu de nuestro tiempo. Esta diferencia se profundiza más con este filósofo, poeta y dramaturgo del siglo I d.C. que es Lucio Séneca[14], cuando dice: “El que es amigo, ama, pero no siempre el que ama es amigo”.[15]  No es su intención tener amigos para que le sirvan de alguna utilidad, como si respondieran al espíritu de nuestro tiempo, sino por el contrario, ayudarle a ser mejores personas, más sabios.  Aunque no existiera otra razón Lucilio, progresa en el estudio de la sabiduría a fin de que aprendas a amar. Para Séneca, un amigo es alguien  con quien compartir todos nuestros pensamientos y sentimientos, pero no solo esto, sino también “alguien por quien morir, a quien acompañar al destierro y defender de la muerte a expensas de la propia vida.” [16]

 

 

 

 

Séneca en sus cartas a Lucilio escribe: No puede considerarse feliz quien se preocupa de sí mismo y todo lo refiere a su interés: es preciso que vivas para otro si quieres vivir para ti mismo. Si observamos atenta y religiosamente, esta asociación que reúne a todos los hombres y nos muestra que existe un derecho común a todo el género humano, contribuirá muchísimo al mantenimiento de esa asociación más íntima de la que te hablaba, que es la amistad; pues el que tenga muchas cosas comunes con otro hombre las tendrá todas con su amigo.

 

 

Tiempo  de Misterio

 

 

 

Luego de transcurrido otros dos mil años de las expresiones de Cicerón y Séneca, este gran poeta latinoamericano que es Borges(1899-1896) en el Informe de Brodie (1970)[17]nos dice: “La amistad no es menos misteriosa que el amor o que cualquiera de las otras faces de esta confusión que es la vida”.

En Diálogos de Borges & Sábato (1976) [18]escribe: “La amistad pervive. Si, aunque los amigos no se vean seguido (…) El amor, en cambio, requiere milagros, pruebas y confirmaciones permanentes”.

Hemos recorrido en un instante más de 4.000 años de evolución del Eros cosmogónico, encarnando los diferentes ropajes de la amistad. Vemos lo arquetípico desplegándose en su vocación por el por-venir, proveyendo caminos y oportunidades. Primero, en la acción, con la experiencia vívida de la amistad entre Gilgamesh y Enkidu;  segundo, en la reflexión, con Platón que describe la amistad como Philia, como amor fraterno;  tercero, en la ética, con Cicerón de describe una ética de la amistad  desafiando al espíritu de la época que toma la amistad en su utilidad y en valor.  Desafío que alcanzará con Séneca, su expresión mayor: la de la sabiduría. Finalmente, cuarto, en el misterio, con Borges, dos mil años después, retornamos al misterio tanto de la amistad como del amor, pero donde la amistad parece pervivir más allá del tiempo.

 

 

 Las Lágrimas del Alma

 

 

Las Hilanderas.

 

La amistad es un tejido que se teje con hilos de trama y de urdimbre, de ambos, pero formando siempre bucles especiales llamados puntos o mallas, mallas moleculares, mallas vinculares, malla del alma. La expertise del tejido reposa en la explanación del Eros, que teje sus bucles desde la profundidad ctónica del tejido neural hasta la profundidad celeste del tejido divino, esto es: el tejido del alma, tejido poéticamente al habitar esta tierra.

Tejido que es trama y drama de la vida, que se teje punto a punto, encuentro a encuentro, pero que se desteje en un solo movimiento de desconfianza rabiosa, de ira traicionera, de mezquindad esquiva, o de interés consumado.

El alma de la amistad es un tejido de hebras de luz  y de hebras de sombras, de hebras de amicus (de amistad) y de hebras de in-amicus (de no-amistad)  o enemistad.[19] La tejedora encarna el poder de un Eros cosmogónico, y también, del Eros de flechas doradas de amistad y flechas plomizas de enemistad. El tejido tiene un derecho que es amor y un revés que es desamor, amistad y enemistad son emergencias profundas del alma que se tejen en cada encuentro y se destejen en cada des-encuentro.

En este tejido duermen los oníricos pobladores del alma oscura, los secretos ocultos del ánimus y del ánima, los secretos compartidos de la intimidad, pero también, los misterios silenciosos que nacen con la luz del alba, o los misterios del ocaso que se develan entre los humanos.

Las hilanderas simbólicas,  hijas de Temis y  Zeus,  Cloto, Láquesis, y Átropos[20] son las que tejen la vida de nuestra alma. Cloto (Κλωθώ, ‘hilandera’) hilaba las hebras de la vida con su rueca y su huso, Láquesis (Λάχεσις, ‘la que echa a suertes’) medía con su vara la longitud del hilo de la vida, y Átropos, (Ἄτροπος, ‘inexorable’ o ‘inevitable’, literalmente ‘que no gira’) era quien cortaba el hilo de la vida. Elegía la forma en que cada uno moría, seccionando la hebra cuando llegaba la hora.

Las hebras del alma mueren simbólicamente en tiempos diferentes, pero una de sus muertes está en la génesis misma del nacimiento de la primera lágrima del alma de la amistad, del alma que llora por la traición del amigo.

 

La Primera Lágrima del Alma: La Traición del Amigo.

 

Sándor Márai

 

“El último encuentro” del escritor húngaro Sándor Márai (1900-1989)[21], nos presenta a uno de los personajes centrales: Henrik. Él pronuncia en voz alta la pregunta que late en su alma desde hace cuarenta y un años, y a la que todavía no ha encontrado respuesta. ¿Por qué había ocurrido todo? Y dónde está el límite entre dos seres humanos. Dónde estaba el límite de la traición. Esto era lo que faltaba por saber.

Luego de estar 41 años separados  y sin verse dos amigos que de jóvenes  habían sido amigos inseparables se encuentran para cenar. Uno ha vivido en Oriente otro ha permanecido en Occidente, pero ambos han vivido en la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de fuerza singular, y está relacionado al recuerdo imborrable de una mujer: Krisztina.

En este “último encuentro” de Henrik y Konrad, el primero dice: Qué importan, al final de la vida, la verdad y la mentira, el engaño y la traición, el intento de asesinato o el asesinato mismo, qué importa dónde, cuándo y cuántas veces me engaño contigo, con mi mejor amigo, mi esposa, el único y verdadero amor de mi vida, mi única y gran esperanza Krisztina?  Me confesarías la verdad? p.183

Al final es todo tan sencillo...Todo lo que fue y lo que pudo haber sido. Todo se convierte en polvo y en ceniza, incluso los hechos. Todo lo que nos quemaba el corazón, de tal manera que creíamos que no podríamos soportarlo y que moriríamos por ello, o que mataríamos a alguien, yo también conozco esos sentimientos, yo también conocí los momentos de tentación, poco después que te marcharas y me quedara solo con Krisztina.

Que significa la fidelidad, qué esperamos de la persona a quien amamos? Exigir fidelidad no sería acaso un grado extremo de egolatría, del egoísmo y la de la vanidad. Cuando exigimos a alguien fidelidad,… es acaso nuestro propósito que la otra persona sea feliz?  ¿Y si la otra persona no es feliz en la sutil esclavitud de la fidelidad?  ¿Y si no amamos a esa persona y no la hacemos feliz, tenemos derecho a exigirle fidelidad y sacrificio?

Ahora al final de la vida ya no me atrevería a responder a estas preguntas, si alguien me la formulase, de la misma forma inequívoca que hace cuarenta y un años, cuando Krisztina me abandonó en aquella casa, la tuya, ... donde  las dos personas con quienes estaba yo más vinculado me engañaban y me traicionaban de una manera vergonzosa …

Hay algo peor que la muerte, peor que el sufrimiento… y es cuando uno pierde el amor propio. Por eso temía ese secreto, ese secreto que era de Krisztina, tuyo y mío.

Hay algo que duele, hiere y quema de tal manera que ni siquiera la muerte puede extinguirlo: y es cuando una persona, o dos, hieren ese amor propio sin el cual no podemos vivir una vida digna. Esa dignidad es el contenido más profundo de la vida humana. Por eso temía ese secreto.

Jung en el Libro Rojo: “por tanto dad al hombre la dignidad y dejadlo ser individual, para que encuentre su comunidad y la ame. Dad a la humanidad la dignidad y confiad en que la vida encontrará el mejor camino.[22]

Krisztina ha muerto, y nosotros estamos vivos, aunque los tres hayamos estados unidos, en nuestra vida y hasta en nuestra muerte. Esto es muy difícil de comprender. Pero en el fondo, quizás el último significado de nuestra vida haya sido esto: el lazo que nos mantuvo unidos a alguien, el lazo o la pasión, llámalo como quieras. (…)  ¿Crees tú también que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que un día colma nuestro corazón, nuestra alma y nuestro cuerpo, y que después arde para siempre, hasta la muerte, pase lo que pase?

Pero, si hemos vivido esa pasión, quizás no hayamos vivido en vano? ¿Qué así de profunda, así de de malvada, así de grandiosa, así de inhumana es una pasión?..¿Y que quizá no se concentre en una persona en concreto, sino en el deseo mismo?..Tal es la pregunta… que ustedes podrán responder? Con una  respuesta que solo puede venir del espíritu de la profundidad, cuyo lenguaje es el saber del corazón.

 

La Segunda Lágrima del Alma: La Muerte del Amigo.

 

 

Miguel Hernández

 

Escuchemos el lamento desgarrado por la muerte de un amigo que el poeta Miguel Hernández  nos expresa en la “Elegía” a Ramón Sijé[23]. Ella nos recuerda la muerte de Enkidú, el amigo de Gilgamesh.

 

Comienza diciendo: “En Orhuela, su pueblo y el mío, se ha muerto como del rayo Ramón Sijé, a quien tanto quería...” 

 

 

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las ladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

 

 Apuntes Finales

El alma plena de la amistad implica una coniunctio de opuestos, es  la reunión en mí del sentido y del contrasentido; sin la sombra de la amistad, la desconfianza, la traición, y la muerte,  tampoco ella está en sí misma completa.

El espíritu de la profundidad nos muestra que si el sentido (amistad) y el contrasentido (enemistad) no son asumidos, el lado oscuro de la amistad se expresa igualmente en la psique, son las lágrimas del alma …las lágrimas por la traición del amigo que no es presentida, y que lleva a Henrik en el “último encuentro” al sufrimiento por la pérdida de su dignidad;  o las lágrimas por   la muerte del amigo que no es esperada, como la  temprana muerte de Ramón en  la “elegía” de Miguel Hernández.

El espíritu de la profundidad nos muestra un despertar a la amistad que anida en el fondo de la psique, de esa psique fecundada por el Eros cosmogónico, que nace indiferenciada, que luego se polariza, para volver a integrarse en una nueva conciencia,  en una nueva actitud de vida.

Solo desde el alma podemos hablar de la amistad, y esa es su paradoja.  El alma está donde quiera  que no esté el saber erudito.[24] Hay un saber del corazón que da explicaciones más profundas. Este saber no se puede encontrar en ningún libro, ni en la boca de ningún profesor, sino que crece desde ti, como el grano verde de la tierra negra. Y ¿cómo puedo obtener el saber del corazón?[25] Solo puedes obtener este saber si  vives tu vida por completo.

Vives tu vida completa cuando vives también lo que nunca has vivido aún y que hasta ahora sólo dejaste vivir o pensar a otros. “La vida que aún podría vivir, he de vivirla, y el pensar que aún podría pensar, he de pensarlo”, la amistad que aún podría vivir he de vivirla!

Que cada cual ande su camino. La amistad está en nosotros, no en los dioses, ni en las doctrinas, ni en los escritos eruditos.

En nosotros está el camino de la amistad del alma, el poder sostener la tensión entre sentido y contrasentido nos instala en la recursividad de la amistad enemistosa y la enemistad amistosa, como aquel sendero bifronte que hace habitable la profunda amistad, la amistad íntegra... en donde, tal vez, como bellamente lo dice Epicuro, "La vida es un dormir profundo, y los amigos nos despiertan a la dicha".

El amor, la amistad, y el alma son bellos y terribles.

Muchas gracias.


 

 


[1] Séneca (2011), Sobre la Amistad, la vida y la muerte, Santiago de Chile: Edaf. p. 60

[2] Jung C. G. (2010) El Libro Rojo, Buenos Aires: El hilo de Ariadna Malba-Fundación Constantini. p.227-229

[3] Jung, C.G. (2010) El Libro Rojo, Cap. V – Viaje infernal hacia el futuro. p.237

[4] Jung, (1964), Recuerdos, Sueños, Pensamientos, Barcelona: Seix Barral, 357

[5] Guggenbuhl-Craig A.,(2009) El alma vacía y el erotismo insustancial, México: Fata Morgana.p31/90

[6] Considerar a una persona como capaz de amar simplemente porque es tipo sentimiento puede tener consecuencias trágicas. Confundir sentimiento con  amor es pasar por alto el hecho de que la relación es mucho más que emoción o percepción. Todos conocemos alguien del tipo sentimiento sin un Eros desarrollado: pueden ser agradables y amigables, te palmean la espalda y es divertido estar con ellos. Cuando ellos se van, la relación se va con ellos. Una y otra vez confundimos sentimientos con Eros.

[7] Guggenbuhl-Craig A.,(2009) El alma vacía y el erotismo insustancial, México: Fata Morgana.p31/90

[8] Saiz M.E. (2009), Elogio a la sombra del poder, Trabajo presentado en el V Congreso Latinoamericano de Psicología Analítica Junguiano, Santiago de Chile.

[9] Byington, Carlos Amadeu Botelho (2009). Psicología Simbólica Junguiana – El viage de humanización del cosmos en busca de la iluminación. São Paulo: Linear B.

[10] Jung, OC 7:#78

[11] También denominado  Poema de Gilgamesh, siglo (XXVII AC).

[12] La diosa Fides, en la mitología romana, era la diosa de la confianza. Con el culto a Fides se encarnaba el sentimiento más elevado de los romanos: el respeto a la palabra dada, la fe en su sentido más originario que preserva al Estado y a sus individuos. La diosa personificaba el respeto hacia la palabra, que soporta el fundamento de todo orden social y político.

[13] CICERÓN. Lelio o De la amistad. Barcelona: Ed. Gredos, 1971, IX

[14] SENECA (4 a. C.–65 d. C.),

[15] Séneca (2011), Sobre la Amistad, la vida y la muerte, Santiago de Chile: Edaf, XXV, p.57

[16] Séneca (2011), Sobre la Amistad, la vida y la muerte, Santiago de Chile: Edaf. p. 53

[17] Borges, J.L. (1970) El informe de Brodie, Madrid: Alianza Editorial, 1995, Cap. El indigno,p.9

[18] Borges-Sabato (1976) Diálogos, Buenos Aires: Emece (2008)

[19] El origen etimológico de la palabra amistad no ha podido ser determinado con exactitud. Hay quienes afirman que proviene del latín amicus (“amigo”), que a su vez derivó de amore (“amar”). Sin embargo, otros estudiosos afirman que amigo es un vocablo griego compuesto por a (“sin”) y ego (“yo”), por lo que amigo significaría “sin mi yo”. In - amicus, no-amigo, en la etimología romana, que luego se derivó a enemigo. En todo caso, la amistad es una relación afectiva entre dos personas y una de los vínculos interpersonales más comunes que la mayoría de los seres humanos tienen a lo largo de su vida.

[20] Moiras o parcas.

[21] Márai  S.(2002) El último encuentro, Barcelona: Salamandra. 16-18: p.165-206

[22] Jung C. G. (2010) El Libro Rojo, Buenos Aires: El hilo de Ariadna, Liber Primus, p. 229

[23] Hernández, M. (1949) El rayo que no cesa, Buenos Aires: Espasa-Calpe.Elegía a Ramón Sijé

[24]Jung C. G. (2010) El Libro Rojo, Buenos Aires: El hilo de Ariadna Malba-Fundación Constantini,  Liber Primus, cap.II: Alma & Dios, p.231.

[25] Cuál es el saber del corazón. El saber del corazón  es como es tu corazón. Desde un corazón malo conoces cosas malas. Desde un buen corazón conoces cosas buenas. Para que vuestro entendimiento sea acabado, considerad que vuestro corazón es ambas cosas, bueno y malo. (Jung, 2009, Libro Rojo, 

 

 

 DR. MARIO EUGENIO SAIZ LAUREIRO 

Doctor en Medicina, Psiquiatra, Profesor de Filosofía, Postgrado de Especialización en Psicología Analítica, Master en Psicoterapia, orientación Psicología Junguiana, Analista Junguiano, Profesor Titular (G5) en Psicología Clínica Analítica, y en Psicopatología Psicodinámica Analítica, Coordinador de la Maestría en Psicología Analítica. Profesor en el Departamento de Teorías Psicológicas y Psicología Clínica de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica del Uruguay .
Fundador y Presidente de la Sociedad Uruguaya de Psicología Analítica (SUPA).
 

 

 

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