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Bajo las ruedas.

Menores en riesgo 

BULLYING. El abusador y el abusado

 Gioconda Colmenares

  

 

La primera pregunta que me hago es ¿Quién está bajo la ruedas? ¿Quién está en riesgo? ¿el abusado? o ¿el abusador? La respuesta es que ambos están bajo las ruedas. Posiblemente nos moviliza más el abusado, por el dolor, la angustia, el miedo y su incapacidad para defenderse en sí mismo. Suponemos que el hecho del abuso lo puede llevar a la depresión e incluso al suicidio. Sin embargo, el abusador en su sensación de poder, inflación y omnipotencia  puede retar a los dioses, caer en Hybris y recibir un castigo divino. Son aquellos que para mantener el poder, son más vulnerables a caer en conductas de riesgo.

 

 

 

En mi ejercicio como psicoterapeuta, a veces me sucede con los adultos que atiendo,que han sido objeto de abuso en su infancia. Noto cómo en ellos se activa con facilidad el complejo de exclusión, y veo cómo sangra esa herida que ya tiene una historia y define su identidad. La persona se identifica con el complejo y se constituye en etiqueta que parece indisoluble. Entonces, puedo imaginarme cómo fue su dolor cuando niño y o adolescente; víctima de hostigamiento en su infancia o en su adolescencia. Por supuesto que el abusador fueun menor en riesgo.

 

Antes no se utilizaba el término bullying aquí en Venezuela. Por eso algunas personas hablan de ésto como si se tratara de un fenómeno de época reciente. Sin embargo, el abusador y el abusado, son imágenes arquetípicas. Es decir, quese trata de patrones de comportamiento natos que han existido siempre.

Sin embargo, considero que en el presente se ha incrementado la incidencia del acoso escolar, tal vez por el modelaje que ejercen las series de televisión y la inmediatez propia de la cultura audiovisual e interactiva, que facilita al mensaje llegar a cualquiera y de inmediato por los medios que conocemos, en especial los virtuales, los cuales estimulan la interrelación en anonimato. Un factor determinante en el acoso, habida cuenta la obviada vigilancia de los padres.

 

El término bullying deriva de la palabra en inglés bull, Por eso bullying se podría traducir como torear, acosar e intimidar.El bullying se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra unos u otros. El bullying entre pares también puede darse en cualquier lugar donde haya un grupo que comparte varias horas, no solo en el colegio.

El bullying es uno de los problemas que más moviliza dentro de una institución educativa. El clamor explícito o implícito de los padres, e incluso de algunas maestras,es que el psicólogo actúe sobre el abusador. Aspecto que considero necesario y fundamental. Sin embargo, a mí me parece igual de importante trabajar sobre el abusado, no sólo en la consulta privada sino en la escuela, con algunas intervenciones del docente que ayuden a hacer consciente lo inconsciente, sin pretender convertirse en psicoterapeuta. Ello puede ayudar a ese niño abusado a darse cuenta de cómo esque és es el depositario de la sombra de otros. Es decir,que tome conciencia de aquellas características y potencialidades personales que desconoce de sí mismo. Les digo con frecuencia al docente: Tú tienes una oportunidad de oro dentro del aula. Oportunidad que no tenemos en el espacio psicoterapéutico.

 


 


    Durante varios años he tenido grupos de niños entre 9 y 12 años, la gran mayoría abusados en el colegio, algunos también en el hogar, y unos cuantos abusados/abusadores. A veces el abusado en el colegio, es un  abusador en el hogar. Por momentos, siento una sensación de impotencia terrible cuando veo a algunos chicos tan maltratados. Pero también cuando he intervenido dentro de la institución escolar, encuentro un drama muy difícil de abordar. Por otra parte, los padres siempre se quejan de que el colegio no hace lo suficiente, y creo que los tales instituciones no pueden, porque son muchos los aspectos inconscientes que se movilizan en los niños, en sus padres y sus maestros. Los padres a veces incluso modelamos el hostigamiento y lo apoyamos, al disminuir la significación de algunas de estas conductas.

  Los niños que son escogidos como blanco de ataque suelen tener una característica que los hace diferentes: alto, bajo, gordo, delgado, nerd, feo, no muy inteligente, con pocas destreza sociales, algo que el hostigador no quiere o teme tener. Es decir, un aspecto sombrío del hostigador, que suele ser un niño en quien se consteliza el arquetipo del patito feo, o el de Hefesto el hijo rechazado o tomado por el complejo de exclusión.

  Los complejos son autónomos, tienen una carga afectiva con la que respondemos a las personas y acontecimientos con los que diariamente nos enfrentamos. Los complejos tienen una historia y un núcleo arquetipal. Quien tiene un complejo de exclusión, vivirá como exclusión situaciones que no necesariamente son de exclusión y otras que sí, pero fácilmente le dará elementos de poder al hostigador, ambos haciendo en excelente complemento víctima- victimario.

    No todas las agresiones que ocurren en la escuela son acoso. A veces son bromas propias de la edad. En todo caso hay muchas formas de acoso: manipulación, coacción, hostigamiento, exclusión, intimidación, insultos, agresiones, Cyber acoso entre otros. También podemos ir al otro extremo, cuando muchas situaciones de bromas o de chistes pesados propios de los niños y adolescentes, se significan como acosos. Así se está polarizando entre buenos y malos y se dejan de ver aspectos del desarrollo y rasgos de carácter normales que tienden a patologizarse. Se refuerza al acosador su posición de poder, y al acosado su posición de víctima lastimera e indefensa, en situaciones que no lo ameritan.

El acoso puede ser diferente según las edades, el género, el entorno, la reacción de los demás, la condición socioeconómica, etc.

El hostigamiento físico es mucho más frecuente entre los varones y la exclusión social entre las mujeres. No ser amigo de alguien no es acoso. Tampoco el no querer pasar tiempo con alguien; pero si es bullying armar una estrategia para que nadie se acerque a una persona en particular.

         

¿Quiénes son los protagonistas del bullying?

 

 

.- El acosador: Es el que idea el acoso y no siempre es el que lo ejecuta. Es el que decide cuáles son las reglas y quienes quedan fuera de ellas. Es el líder del grupo (a veces el popular) y tiene necesidad de demostrar fuerza y poder.

.- El acosado: Si no puede defenderse ya sea física o verbalmente, seguirá siéndo el acosado(la Sopa), hasta que otro tome su lugrar o hasta que pueda haber una intervención de un adulto.

.- Los seguidores: los que apoyan al líder. Son los que refuerzan el acoso, los que muchas veces lo ejecutan y los que festejan todas las acciones del líder. Sin ellos el bullying no tendría sentido.

.- Los espectadores: pueden tomar distintas actitudes: los que miran sin decir nada, los que se ríen de lo que pasa, y los que intentan detener el acoso, ya sea directamente o reportándolo. Son los de mayor riesgo a ser los próximos acosados, motivo por el cual son muy pocos los que se atreven a delatar lo que pasa (de hacerlo serían catalogados de acusetos).

.- El personal de la escuela: Son los que deben detectar albullying e intervenir inmediatamente.

.- Los padres: son los responsables de detectar cambios en sus hijos y conversarlo con las autoridades del colegio.

    Los niños acosados a veces por miedo no denuncian la situación. Tienen temor de que los califiquen de acusetos y de que los amedrenten más. Muchas veces el trabajo es hacerle distinguir entre acusar y defenderse. Les explico que acusar es hablar algo de otros que no los afecta. En cambio defenderse es hablar de lo que le está pasando para protegerse. Pero aun haciendo esta distinción, les cuesta mucha denunciar lo sucedido.

Pallamares (2009) señala que a veces nos damos cuenta quienes son los abusados por algunas señales:no quieren ir al colegio; comienzan a tener mal rendimiento; llegan a menudo con ropa o libros rotos; dejan de comer o se vuelven obsesivos por la limpieza (son una suerte de defensapara que no los molesten con epítetos como gordo o sucio). También hay reacciones físicas como por ejemplo, padecer dolores de estómago o de cabeza a causa del estrés que les produce la situación. Se pueden volver más retraídos o empezar a tartamudear. Y en el caso de los niños más pequeños, comienzan a orinarse en la cama o a quedarse dormidos llorando. Si además de todo lo anterior el niño se niega a decir lo que está pasando y presenta motivos inverosímiles para explicar cualquiera de los puntos anteriores, el abuso es una causa muy probable. El deviene con frecuencia cuadros tales como depresión y trastornos de ansiedad.


David es un joven de 12 años y asiste a mi consulta por presentar fobia escolar, al punto de constreñir su asistencia a clases y presentar somatizaciones. Cursa primer año, es un niño buen mozo pero de muy baja estatura. Refiere que tiene miedo de ir al colegio porque siente que 14 materias es demasiado y no se siente capaz de abarcar por completo la curricula a pesar de que tiene buen rendimiento académico. Los síntomas de ansiedad se presentan en el colegio, pero se agudizan en casa, sobretodo cuando le toca interactuar con la madre.  Ello asociado a la dinámica familiar y a su complejo de abandono. Sus padres son divorciados y pasa una semana en casa de la mamá y otra en casa del papá. En un dibujo de una figura humana bajo la lluvia nos narra situaciones de hostigamiento. 

 

    

Sin embargo niega que eso esté pasando con él. Todo lo contrario: la psicóloga del colegio llama a decirme que David se junta con hostigadores a sabotear la clase los días en que logra ir al colegio. David siente gran temor de denunciar lo que está pasando. Logra hacerlo en segundo año cuando el temor a la agresión se agudiza. Él al igual que muchos otros niños en esta situación, para lograr aceptación y creer que así evitan el acoso, asumen conductas inadecuadas similar a la de los acosadores, sin darse cuenta de que ponen en evidencia la fragilidad de su yo. O quizás como señala Winnicott (1972), muchos bebés cuando miran el rostro de la madre para verse a sí mismos, no reciben de vuelta lo que dan, y de una u otra manera buscan en derredor otras formas de conseguir que el ambiente les devuelva algo de sí.

 

  

    El acoso ocurre con mayor frecuencia cuando no hay supervisión del adulto;en el recreo, horas de salida, y en el trasporte, al que yo llamo la tierra de nadie porque anteriormente era allí donde ocurrían cosas terribles: niños de diferentes edades bajo la supervisión del chofer. Sin embargo, ahora nos enfrentamos al Cyber bullying a través del cual un alumno desde el anonimato recibe agresiones sin la certeza de saber de quién provienen, al tiempo que se sitúa en situación de gran indefensión e impotencia. Por lo general, las víctimas llegan a recibir muchos mensajes a lo largo del día, lo que extiende el hostigamiento hasta los hogares y reduce la detección de los profesores. Amanda, una niña de 12 años llora porque en el grupo de su salón,en la BlackBerry pusieron en apenas un día 40 comentarios de burla acerca de ella. Algunos de tales mensaje insertos incluso en la madrugada.

 



   Usualmente a la edad escolar, el que acosa a un niño es también un niño Popular. Aunque cabe destacar que no todo individuo popular es acosador. En realidad, si se observa al grupo popular de un salón determinado, vemos que sólo un pequeño porcentaje de niños de este grupo son acosadores; otros son seguidores.

 

Un varón de 10 años con diagnóstico de Déficit de Atención, quien no se considera popular pero que tiene muchos amigos tanto populares como no populares y rechazados, nos dice:

Para mi ser popular es que todos te conozcan,tengas poder social, es decir, puedes insultar con poder, tener cosas que a todos les gusten, caerles bien a todos y principalmente caerle bien a los populares, que tú les gustes.

 Con esta definición está haciendo un símil entre popularidad y poder social.

 

    

Un varón de 8 años dice:

Ser popular es tener el control.

 Otro varón de 9 años expresa:

Ser popular es cuando te las echas y mandas a otra persona a que haga cosas malas…

 

  Como se puede observar, estos niños muestran popularidad con control. Es decir, hay una relación donde el poder es el factor dominante; un sujeto trata de convertir a otro en objeto, y el otro se deja someter o no puede impedir el sometimiento.  Guggenbuhl-Craig señala que donde hay ausencia de eros, la manipulación, el dominio y la intriga toman el control. Los acosadores tienen deficiencia de eros, escasa empatía hacia el sufrimiento de las víctimas, poca tolerancia a la frustración. Logran manifestar directa y agresivamente sus necesidades, evadiendo o invadiendo los derechos de los demás. También manipulan y dominan a otros para que participen de las agresiones. Se presentan físicamente fuertes, generando en los demás admiración y temor. No obstante, en realidad están ocultando su vulnerabilidad y sus aspectos sombríos, por lo que necesitan de un objeto para proyectarlas. Todo acosador, quien a veces esel niño popular genera inconscientemente un vínculo de dependencia con su víctima, por cuanto lo necesita para subsistir en su rol y resistir a su propia sombra.

Ahora bien, ¿qué hace que un niño sea elegido como blanco de ataque? Una y otra vez les reitero a esos muchachos: No todos los gordos, no todos los altos, no todos los bajitos, no todos los feos, son blanco de ataque. Vamos a ver qué está pasando contigo que te conviertes en blanco fácil.

 Desde mi punto de vista, a veces, el que se constelice en un niño el arquetipo del unilateralmente acosado,  no es más que un síntoma como puede ser la enuresis, la ansiedad, la fobia. Es un síntoma que refleja algo de lo que ha pasado o está pasando en la dinámica familiar.

Según Mazur (2010, cita a Olweus: 1998) las víctimas se presentan débiles físicamente en comparación con sus pares. Mantienen ciertas características: son sensibles, se muestran temerosos, ansiosos, inseguros, tranquilos, pasivos y sumisos. Exhiben “indefensión personal” en la medida que no poseen “instrumentos” necesarios para defenderse, provocando vulnerabilidad y predisposición para las repetidas agresionesMuchas veces aparecen con síntomas depresivos y con la autoestima empobrecida, expresada con una visión negativa de sí mismo. En cuanto a su rendimiento académico puede variar entre alto, normal o bajo”.

De acuerdo con lo que personalmente he observado, se puede hablar de varios tipos de víctimas.

a.- El niño del espectro autista que carece de destrezas sociales. Su dificultad para leer las claves sociales y darse cuenta cuándo debe detenerse o cómo incluirse, lo hace blanco fácil de ataque.Su pronóstico es peor si se le sobreprotege y si no logra manejarse abiertamente con sus pares. Cuando lo pares no conocen la dificultad, hasta para los que son empáticos, les es provocador atacarlos. Simplemente les parece que  es un  tonto a quién provoca fastidiar. He vivido la experiencia en el aula de que los compañeros entiendan las dificultades que tiene el niño, y la agresión contra él disminuye

Tuve la oportunidad de ver el desarrollo de niños autistas con un alto nivel de funcionamiento, integrados al aula regular. Por ejemplo, Roberto fue diagnosticado desde preescolar. Los padres negaron el diagnóstico, lo sobreprotegieron en exceso y sólo recibió apoyo psicopedagógico. Cada vez que alguien lo diagnosticaba como autista los padres cambiaban de profesional tratante. El niño estaba como metido en una burbuja de cristal. Al llegar adiversificado pasaba los recreos sentado solo en las sillas frente a la dirección del colegio y su lenguaje era robótico. Eduardo, otro niño también diagnosticado en preescolar, cuando estaba en tercer grado pasó todo el año formando parte de un grupo de destrezas sociales. Mejoró mucho, aprendió a acercarse a un grupo, a manejar su frustración y a controlar su violencia. Cuando lo veía en diversificado me saludaba con cariño y resonante. Tenía amigos; sin embargo volvió a pedir ayuda terapéutica porque se daba cuenta de que era muy diferente a sus compañeros y deseaba integrarse más. El apoyo terapéutico recibido por Eduardo le permitió hacer más amigos y aceptar sus debilidades. Mientras que los padres de Roberto, aún en bachillerato, todavía trataban de organizarle la fiesta para garantizar que fueran algunos amigos.

b.- Niños con complejo de castración por tener alguna limitación: hipoacusia, dificultades de aprendizaje, trastorno motor,  entre otros; o niños castrados por sus padres por no cumplir con el ideal del hijo.

  Durante la niñez, la conexión del niño con el self es prácticamente idéntica a la relación con sus padres. Si esta relación es defectuosa, igual será su relación con su Self. El Self, entendido como el sentimiento subjetivo de ser, de continuidad e integración. Algunos niños que nacen con una limitación o no cumplen con el ideal parental, desarrollanun ego aislado del Self. No se establece la confianza, requieren de la mirada de la madre para que le dé sentido a su existencia. Pero desafortunadamente, en algunos de estos niños la mirada materna falla. Una madre que no se conecta con el bebé, no lo acepta como una totalidad integrada. Así genera quesu hijo siempre se siente amenazado y esa sensación también la proyecta sobre sus pares, para convertirse así en blanco fácil de ataque y de rechazo.

  Muchos de estos niños son pasivo-agresivos. Por ejemplo, Carla es una niña hipoacúsica que llega a consulta a los 11 años, después de haber estado con otros psicólogos desde los 5 años. Le cuesta integrarse a los grupos ya que se siente castrada, y no logra seguir la conversación y la velocidad verbal de sus pares. Por eso siente que los demás hablan de ella, se percibe fea, limita los acercamientos y desde su desconexión con su Self. Antes de ser atacada, ella ataca. La madre la sabe inteligente pero la ve tonta, loca, la infantiliza. No le ofrece los recursos para que pueda conectarse con su Self y así desarrollar un ego sano e integrado.

 

   c.-  Niños dependientes que provienen de hogares con padres sobreprotectores, que no favorecen el desarrollo de mecanismos sociales para resolver conflictos y generan falta de confianza. El perfil típico de víctima es un el de un niño tímido, débil, torpe e inseguro. No se va produce la separación de la madre, no se establece la alteridad y ese niño resulta muy dependiente y con miedo a crecer.

 Muchos de estos niños tienen una mamá gallina. Una madre que tiene el deseo de atraparlo y mantenerlo unido a ella durante toda la vida. Por consiguiente, cercena en su hijo sus aspiraciones de separarse, crecer y madurar psicosexualmente.

  Estos niños obvian sus deseos, se someten al acosador de la misma manera que se someten a sus padres. Tenemos el caso de Enrique, un niño que llega a consulta a los 11 años con un diagnóstico de déficit de atención. A la primera sesión asisten ambos padres, quienes nunca se casaron. Refieren que existe mala comunicación entre ellos. Vb Madre: El (papá) no sabe qué hacer con esto. Con él no toma la medicación como tiene que ser…Enrique es gordito, usa lentes, un poco torpe, tiene autoestima muy baja. El padre es muy violento con la boca, dice groserías y a Enrique no le gusta, lo rebaja delante de la gente. Con el comentario de la madre noto la competencia desde la herida narcisista de ambos padres. Agrega llorando: Quiero que mi hijo sea feliz, es muy inteligente y hay cosas que se le hacen más difíciles que a los demás. Quiero que sea un profesional, triunfador, está cansado del rechazo, de que lo vean como un nerd. El padre expresa. Vb padre. Mi esposa dice que está muy sobreprotegido… A Enrique le hacen las cosas que él debe hacer…Tiene cuerpo de 13 años y mente de 8 años, tiene cualidades del gallo del salón y sentimientos gigantes. Cabe preguntarse ¿De quién es el rechazo hacia Enrique?, ¿De la madre que el niño la hizo madre soltera?, ¿Del padre que es un tipo atlético y buen mozo y tiene un gordito, con lentes, distraído como hijo?, ¿O de los compañeros del colegio?. Al principio del tratamiento la madre evitaba salir y dejarlo, no se permitía tomar un espacio propio. Iniciaba una relación de pareja que mantenía escondida. Vb madre: Él cree que soy posesión de él. El viernes se volvió como loco, decía: ¡Él (novio de la madre) me la quiere quitar, lo odio, ella lo prefiere a  él, cuando está con él me ignora!. Paralelamente Enrique tenía temor a la oscuridad, necesitaba dormir abrazado con la mamá y si ésta no lo dejaba se iba con la abuela y la despertaba. Dormía con la mano de mamá agarrada desde la cama de abajo, si mamá se la soltaba al dormir, Enrique se subía a la cama de ella. Llamaba a la madre muchas veces cuando ésta salía, un día llegó a hacer hasta 18 llamadas.

  Como se puede apreciar, Enrique y su madre tienen conductas propias de etapas anteriores del desarrollo, todavía en una relación urobórica con la madre donde no hay cabida a la entrada de un tercero y con dificultad en las relaciones con sus pares. Enrique no ha renunciado todavía a su fuente infantil de seguridad, por lo que no ha reemplazado las fuentes externas por fuentes internas y de otro orden. Esta madre sobreprotectora y este padre castrador no le han permitido realizar la transición, y con sus conductas infantiles y la falta de seguridad se mantiene como blanco de ataque.

 

d.- El otro tipo de víctima  es el niño que molesta en clase, a veces hiperactivo y que no logra regularse. Su inquietud, impulsividad y fallas de control a veces lo hacen muy molesto. Por lo tanto, el grupo tiende a marginarlo. Noreña señala que existe un grupo minoritario de un 1,23% (Bertoldi, 2008), de alumnos que se los caracteriza como los víctimas/hostigadores, víctima provocadora. Estos alumnos mantienen ambas características, tanto de la víctima como del hostigador. Las víctimas provocadoras presentan al mismo tiempo, un conjunto de comportamientos de tipo ansioso y pasivo. Son signos semejantes al de las víctimas, pero reaccionan con ansiedad, como los hostigadores. Pueden responder con insultos, pelear cuando los atacan otros más fuertes o más débiesl, tienen tendencia al mal humor, son inquietos, hiperactivos, torpes, inseguros y suelen tener dificultades en la concentración.  

 Asdrubal es un niño de 11 quien toma metilfenidato por presentar trastorno deficitario de atención. Ha crecido en una familia de padres sobreprotectores, quienes no lo toleran y le aplican castigos físicos. En su complejo de exclusión trata de imponerse y de liderizar, o de ser gracioso imitando algunos niños populares,  sin darse cuenta que al no ser una actitud genuina, provoca rechazo y se convierte en una víctima provocadora.Además como su gestualidad y corporalidad tienden a veces a ser como las de un niño de menor edad, también provoca rechazo en los compañeros. No solamente se vuelve agresivo si es acosado; muchas veces interpreta como ataques, comentarios o bromas que no son tales.

 

e.- El chivo expiatorio de la familia o depositario de la sombra familiar. Ese niño ha sido cargado a muy temprana edad de los elementos devaluados, negados, reprimidos y disociados de los padres, quienes inicialmente representan el colectivo. La familia del chivo expiatorio no pueden procesar lo que consideran negativo, o discriminar acciones de actores. La negación de la sombra personal los disocia de sus instintos más profundos y de su individualidad y los hace frágiles y a la defensiva. En la mayoría de los casos los padres de los chivos expiatorios reciben la expresión de los impulsos emocionales de sus hijos de manera defensiva e  impersonal, de manera que si siente un peligro para el adulto y para sí mismo. El material de la sombra no puede ser humanamente mediado.

   Para Jung el chivo expiatorio es el que percibe la sombra negada y se siente responsable de ésta. El desarrollo del ego del chivo expiatorio se inclina hacia la alienación, la fragmentación, la víctima pasiva y la función compensatoria de siervo sufriente y salvador.La energía instintiva no se integra.

Amanda  es una víctima/hostigadora en el colegio, una acosadora de sus hermanos en la casa, huérfana de padre con un duelo no elaborado, y una madre con un duelo negado, un secreto oculto. Por eso la niña ha convertido en el chivo expiatorio de la familia. La verdad es que sólo necesita decla mirada de la madre ya que tiene un déficit de atención materna; sin embargo, busca llamar la atención con conductas inadecuadas que generan rechazo de la familia y de los pares. En el colegio es víctima de hostigamiento que ella también provoca: les engrapa el cabello a las niñas, grita y habla en clase y siempre tiene una tragedia. En la casa desaparece cosas de sus hermanos, los molesta, les grita. Evita conectarse emocionalmente, porque ello la pone en riesgo de volver a perder el objeto amado. Necesita objetos contenedores que no juzguen sino contengan, pero con su conducta hace siempre sentir a la mamá que ella nunca es suficientemente buena, y esto mismo produce en los docentes.

 

f.- Niños con complejo de exclusión dada por la rivalidad fraterna. Las relaciones entre hermanos están sometidas a una tensión paradójica entre la afinidad y la desigualdad. Sobretodo entre los hermanos del mismo sexo, se hallan implicados en un proceso recíproco de autodefinición. Paradójicamente,cada uno de ellos es, al mismo tiempo, para el otro, el Yo ideal y la sombra. Cada uno presenta cualidades y virtudes opuestas. Cuando la diferenciación entre hermanos no es favorecida, se incrementa la rivalidad, se mantienen conductas inadecuadas en el hogar para poner a prueba el amor de los padres y esto mismo se extrapola al grupo de pares.

No todos los tipos de víctimas son excluyentes unos de otros. A veces se superponen; es decir, el niño castrado puede también tener un complejo de exclusión y ser el chivo expiatorio de la familia. Todos son depositarios de la sombra de otros.

Muchos de estos niños no han sido vistos por sus madres. Proyectan las desilusiones  experimentadas con sus padres, el sentimiento de rechazo o no aceptación y lo transfieren a la sociedad.

   El trabajo psicoterapéutico como señala Winnicott consiste en devolver al paciente, a largo plazo, lo que trae, de modo de que pueda ver lo que hay en él mismo; encontrar su persona para existir y sentirse real.

   Desde el punto de vista junguiano, se trata de reforzar la relación del ego con el self, permitiendo que éste se exprese.Además de favorecer la diferenciación en la medida que desarrolla su identidad.

   Resulta clave que el niño agredido no actúe ni se sienta como víctima y empiece a proyectar seguridad. A veces los padres enseñan a pegar para defenderse, y no se dan cuenta de que  el niño lo hace, pero desde su fragilidad y no logran el objetivo. Recuerdo en el colegio un niño de tercer grado que era muy fuerte, y a pesar de eso se metían con él. Me decía que no entendía por qué ello ocurría si él les pegaba duro. Sin embargo, no se daba cuenta que se ponía bravo tan fácilmente con cualquier broma tonta y estaba tan pendiente de la aprobación del grupo de los populares, que se convertía en blanco fácil de ataque. Por consiguiente, trabajamos ésto en la guiatura: cómo ignorar, cómo defenderse asertivamente, cómo transmitimos nuestros miedos, pensamientos a través del lenguaje corporal. Un día en clase cuando hablábamos de formas asertivas de resolver conflictos me dijo burlándose, y hablando con tono de niñita educada : Tu quieres que yo hable y le diga no me molestes más por favor. Le respondí: No, con cara de bravo y con tu tono de voz molesto le dices: ¡ya déjame tranquilo! O lo ignoras. Su burla reflejaba su impotencia a la forma cómo los adultos o psicólogas del colegio pretendíamos que ellos solucionaran los conflictos. En quinto grado fue a una fiesta a la que no fueron los populares que eran sus supuestos amigos en ese momento, y me dijo: Gioco, es la fiesta que más he disfrutado, bailamos como unos tontos, unos gafos y no me importó porque los populares no estaban. Se estaba conectando con su Self. Esa experiencia le permitió darse cuenta que por lograr la aprobación, muy típico a esa edad, estaba alejándose de su esencia. Ya finalizando quinto grado me dijo con emoción: Ya aprendí a usar la mirada que tú me decías que usara para detener cuando me están molestando. Finalmente había logrado imponer respeto sin agresión, pero porque ya se sentía más segura de sí misma.

 

En conclusión:

   

Cuando se habla de la mirada de la madre, nos referimos a una circunstancia inefable de aceptación, de amor genuino e incondicional. Necesaria y vital. 

 

 Y aunque el hijo no cumpla con su ideal, pueda reconocerlo tal cual es, en su totalidad. Lo importante es que los padres puedan ver más allá de sus complejos.  

 

   El abusador con frecuencia es un niño que tiene el poder de manejar las emociones en el sistema familiar y que tiene deficiencia de eros. También puede ser víctima de maltrato dentro del sistema y lo transfiere al mundo externo.

   El abusado, usualmente no ha sido mirado por los padres o aceptado y la relación Ego-Self es defectuosa, lo que lo hace muy vulnerable. El objetivo es reestablecer esta conexión con el Self.

 En la medida que padres y niños asuman sus aspectos sombríos, tomen conciencia de los deseos reprimidos que imputan a los demás, requerirán menos de blancos de ataque para proyectar su sombra. Y en la medida que el niño se fortalece y se diferencie, otro será escogido como blanco.

   El bullying o acoso es un tema complejo que no se puede ver sólo desde el niño. Hay que tomar en cuenta la sombra del propio niño aunada a la proyección de padres, hermanos y maestros. La impotencia que produce esta situación, da la sensación de estar dentro de un laberinto de proyecciones, atrapado sin salida, con temor de ser atacado por una animal que acecha como el minotauro en el laberinto.

 

Gioconda Colmenares

Psicólogo, psicoterapeuta de la Escuela venezolana de Psicología Profunda (EVPP) y en formación en el Instituto Venezolano de Psicología Analítica (IVPA).Trabajo presentado en el  VIII Congreso de Psicoterapia de Avepsi "Puentes sobre aguas turbulentas.Psicoterapia de las rupturas y reparaciones" del 25 a 27 septiembre 2013.

 

BIBLIOGRAFÍA

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.- PALLAMARES, Álvaro.-  “Indicadores de Bullying”-2009- Santiago de Chile

http://psinfantil.blogspot.com/2009/03/indicadores-de-bullying.html

.- SINIGAGLIESI, Flavia- http://www.grupocidep.org/documentos/queEsElBullying.pdf

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- WINNICOTT, D.W. “Realidad y Juego”- Editorial Gedisa- 1972- Décima Reimpresión 2005- Barcelona- España

 

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