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La Integración en Psicoterapia.

Una perspectiva junguiana

 

 Dr. Javier Castillo Colomer *


 

La presencia de contradicciones en un ámbito científico sólo demuestra que el objeto de esa ciencia tiene propiedades que de momento sólo se pueden captar con antinomias, como por ejemplo la naturaleza ondulatoria o corpuscular de la luz (…) Cuanto más nos adentramos en la esencia de lo psíquico tanto más nos convencemos de que la complejidady la diversidad de los seres humanos hace necesarios puntos de vista y métodos muy diferentes para responder a la multiplicidad de disposiciones psíquicas (C. G. Jung,“Consideraciones de principio acerca de la psicoterapia práctica”, 1935).

Creatividad

Cuando pensamos en los elementos fundamentales que configuran la teoría junguiana de lo inconsciente podemos destacar la idea de que esta instancia mantiene una relación directa con la creatividad. Lo  inconsciente no sólo se vincularía a lo reprimido, como plantea el discurso freudiano, sino que tendría la capacidad de impulsar la renovación de la psique mediante la producción de imágenes que pueden orientar nuestra actitud consciente (vertiente teleológica) El proceso creativo necesitaría tanto de la imagen de lo inconsciente como del proceso de reflexión de  los materiales que configuran su iconografía.

Esta creatividad no es una receta que nos señala qué pasos debemos seguir para ser íntegros y totales sino un proceso que nos estimula a hacernos preguntas. Alguna de éstas pueden ir recibiendo respuesta, otras pueden tener varias e, incluso, estimularnos a nuevas preguntas. Si bien es verdad que el proceso de individuación va en una dirección, la de la integración, éste no se desarrolla de forma lineal, sino circunvalando.

 

 

Lorena Carrington 

 

La analista junguiana Sibylle Birkhäuser-Oeri (1914-1971) en su trabajo sobre el arquetipo de la madre señaló que uno de los problemas fundamentales del sujeto contemporáneo es la separación de su yo de los niveles psíquicos más profundos, lo que podemos definir como el alejamiento del yo de los procesos inconscientes. Este hecho es un importante acicate para que los procesos de cambio, integración y renovación, tan importantes para que una vida posea sentido, puedan desarrollarse. El yo puede aislarse de su propia realidad psíquica –aunque los síntomas representen una protesta de ésta– y por tanto perder la posibilidad de constelar una creatividad que nos ayude a profundizar en la construcción de nuevos significados, los ritos de paso de los que está necesitado el hombre contemporáneo.

Las psicoterapias de orientación junguiana han dado una especial importancia a la plasmación de las imágenes inconscientes a través de motivos artísticos (pintura, escultura, danza…) mediante las cuales los analizados pueden relacionarse de forma más directa con las personalidades de su inconsciente y además posibilitar un nuevo material del cual extraer significado. Es de destacar los trabajos sobre la interpretación de pinturas desarrollado por Theodor Abt (2005) en el Centro para la Investigación y Capacitación en Psicología Profunda de Zúrich.

 

 Remedios Varo/Personaje.

Acerca de lo causal      

La vertiente teleológica de la psicoterapia junguiana lejos de excluir lo causal lo integra,por  lo que podemos considerarlos planteamientos de la psicología analítica como inclusivos (Jung, 1929).

El punto de vista sintético que desarrolla Jung en su conceptualización de la psicoterapia incluye cuatro puntos: confesión, por la que el analizado realiza una cierta catarsis de sus afectos y emociones –concordante con los primeros momentos del psicoanálisis y las psicoterapias experienciales–; esclarecimiento, por la que el analista interpreta el material reprimido del sujeto y cómo se plasma en la realidadtransferencial, con lo cual éste enriquece su consciencia con nuevos significados relacionados con su deseo  –sintonizando con la práctica freudiana–; educación, por a que el sujeto puede aprender de su experiencia y realizar una buena adaptación social, siendo capaz de corregir los impulsos de poder por la  influencia terapéutica,– como plantea la psicología individual adleriana–; y transformación, como elemento originariamente junguiano que vincula la praxis terapéutica a una experiencia de sentido.

Mi experiencia clínica partió del psicoanálisis, pasó por las terapias psicocorporales, volvió al psicoanálisis y ha evolucionado hacia la psicología analítica. Partiendo de un cierto caos se ha ido convirtiendo en una práctica profundamente integrativa.

Mi visión de lo integrativo nada tiene que ver con las mezclas sin orden ni concierto que realizan pretendidos modelos integrales –muy común en ciertas orientaciones que se definen como humanistas–, ni con formulaciones que se presentan como una síntesis pero que en el fondo lo que hacen es un puro cambio de forma –esto es muy común en cierta práctica analítica que interpreta con una terminología junguiana pero con una referencia profundamente kleiniana.

Como psicólogo analítico considero que la gran aportación que realiza Jung al campo de la psicoterapia es su modelo de trabajo con los sueños y la imaginación activa. En esta práctica clínica se intenta dotar de sentido a lo que ese gran arquitecto del mundo onírico, el Sí mismo, manifiesta a través de unas imágenes que se constituyen como principio orientador, integrador y regulador. Desde esta óptica, la considerada corriente clásica de la psicología analítica (Samuels 1977) sería, a mi entender, la que ha mantenido y enriquecido las nuevas aportaciones de Jung al campo de la psicoterapia –algunos de sus representantes son G. Adler, M. L. von Franz, B. Hannah, J. Jacobi, A. Jaffe, J. Zabala y T. Abt.


 Remedios Varo/La  Llamada.

Pero, en mi opinión es una realidad, confirmada por mis casi treinta años de experiencia clínica, que muchas de las personas que empiezan un proceso analítico tienen dañada su capacidad autorregulativa — como ocurre con los pacientes muy fronterizos y psicóticos— y es necesario trabajar diferentes aspectos de la identidad personal, para que ésta pueda ganar en consistencia y flexibilidad, antes que centrarnos en las imágenes oníricas como centro del proceso terapéutico.

Las dimensiones psicoanalíticas

 La perspectiva integrativa que planteo a partir de la psicología analítica (Castillo 2010), está muy influenciada por la noción de vértex que plantea W. Bion. Considero que la realidad psíquica tiene diferentes ángulos y estos se corresponden con intervenciones clínicas que afectan a dimensiones heterogéneas.

 Distingo cinco dimensiones:

·         Dimensión topográfica. Consiste en hacer consciente lo inconsciente –en esta incluimos la teoría pulsional freudiana, las aportaciones kleinianas acerca de las relaciones parciales de objeto y la teoría de los complejos junguiana, integrando en esta última algunos de los aspectos de la psicología individual adleriana

·         Dimensión psicodinámica. Centrada en el análisis de las defensas y formaciones reactivas que aparecen en el yo, al mismo tiempo que se resalta la necesidad de establecer nuevos acuerdos entre las diferentes instancias psíquicas (ello, yo y superyó) –encontramos este planteamiento en los primeros trabajos psicoanalíticos que describen ciertas partes inconscientes del yo, como se da en la obra de A. Freud, W. Reich y H. Hartmann–;

·         Dimensión abreactiva. Relacionada con la descarga de afectos y emociones –como podemos encontrar en ciertos trabajos psicocorporales de inspiración reichiana, fundamentalmente en grupo–;

 ·         Dimensión relacional. Fundamentada en la importancia de una colaboración analítica que permite ir construyendo ciertos significados que liberan al sujeto de pautas interaccionales a los que están fijados y les permiten la vivencia de una experiencia emocional correctiva –esta dimensión empieza a desarrollarse con la práctica analítica de S. Ferenczi, el psicoanálisis interaccional de H. S. Sullivan, el de las relaciones objetales de W. R. Fairbairn y D. W. Winnicott, el psicoanálisis del Self de H. Kohut y ha continuado con los trabajos psicoanalíticos relacionales de  R. Stolorow,  S. Mitchell y J. Coderch, entre otros. 

·         Dimensión arquetípica. Esta última se relaciona con la capacidad de dotar de sentido a nuestra experiencia vital, a través del trabajo de amplificación de las imágenes oníricas, permitiendo preguntarnos qué tipo de mito estamos viviendo y cómo nos puede orientar el Sí mismo en nuestro proceso de individuación –dimensión desarrollada fundamentalmente por Jung y enriquecida por algunos de sus discípulos como M. L. von Franz.

Dependiendo de las necesidades de nuestros pacientes vamos a primar una dimensión u otra, sabiendo de la complejidad del proceso y no olvidando que no podemos compartimentar de forma rígida la psique humana. El modelo integrativo se configura en un elemento puramente orientativo, pero eso no excluye que aunque nos denominemos psicólogos analíticos primemos, en ciertos casos, dimensiones distintas de la arquetípica, como puede ocurrir cuando en psicoterapia trabajamos con una estructura psicótica y primamos la dimensión relacional.

 


*Javier Castillo Colomer.

Analista Junguiano. Especialista en Psicología Clínica.

Psicoterapeuta de la EFPA.director del IVaPPA  (Instituto Valenciano de Psicología y Psicoterapia Analítica), Profesor consultor de la VIU (Valencian International Universiti). Asesor de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.

http://junguiano.es/

 

 

Referencias Biográficas

Abt, T., Introducción a la Interpretación de Pinturas de acuerdo a C. G. Jung, Mexico D. F., Fata Morgana, 2011.

Birkhäuser-Oeri , S.,  La llave de oro, Madrid, Turner, 2011.

Bion, W., Aprendiendo de la experiencia, Barcelona, Paidós Ibérica, 2003.

Castillo, J., Pastor, J. C., Psicología profunda. Pasado y presente de la práctica analítica, Madrid, Manuscritos, 2010.

Castillo, J., y otros Psicoterapias psicoanalíticas. Conceptos clínicos y abordajes terapéuticos. Madrid, Manuscritos, 2012.

Jung, C.G., La dinámica de lo inconsciente, en Obra completa vol. 8, Madrid, Trotta, 2004.

Jung, C. G., “Psicología de la transferencia”. En  La práctica de la psicoterapia, Obra completa volumen 16, Madrid, Trotta, 2006.

Jung, C. G., “Psicoterapia y cosmovisión”. En  La práctica de la psicoterapia, Obra completa volumen 16, Madrid, Trotta, 2006.

Jung, C. G., “Consideraciones de principio acerca de la psicoterapia práctica”. En  La práctica de la psicoterapia, Obra completa volumen 16, Madrid, Trotta, 2006.

Von Franz, M. L. (1991). Alquimia.  Barcelona: Luciérnaga.

Von Franz, M. L. (2006). El puer aeternus. Barcelona: Kairós.

Von Franz, M. L. (1995). “El proceso de individuación”. En el hombre y sus símbolos (pp. 158-229). Barcelona: Paidós.

 

 

 

 

 

 

 


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